Nacido en una familia de clase media
semi baja; mi viejo sexto grado y curso de contabilidad en academia
particular, 1, 2 ó 3 trabajos simultáneos.
La vieja dos veces el quinto esperando que en su colegio pusieran
el sexto que no llegó a tiempo, estudio Corte y Confección.
Quería ser maestra pero fue almacenera y modista.
Al Colegio
siempre bien planchado y con la consigna: hay que estudiar para
poder vivir un poco mejor. También hay que hacer gimnasia
y deportes. A los 10 años me hicieron uno de los regalos
más importantes
de mi vida: me hicieron socio de un Club en donde aprendí un
montón de deportes y a nadar, era fantástico. Pero
cada vez que andaba por allí miraba los barcos y pensaba: "quien
pudiera tener un velero, debe ser como volar!".
Cuando tenía
12 años el Club hace un campamento en Carmelo,
fueron mis primeras vacaciones. El lugar era la punta de tierra
entre el Uruguay y el Arroyo Las Vacas. En el arroyo había
barcos amarrados y uno era de mi club, era negro, se llamaba
Blue Moon. Se
podía llegar hasta allí navegando! Y seguía
pensando "quien
pudiera tener un velero!".
A partir de los 14 años
pasaba las tardes de los veranos hundiendo botes de paseo en
el Gutierrez y mirando los veleros que pasaban por
el Luján; y seguía pensando "quien pudiera
....".
Crecí, jugué al basket un montón de años,
trabajé, pero el "quien pudiera tener un velero",
no me lo podía sacar de encima.
Más o menos a los
50 años me entero que en el lugar en
donde estaba por ser socio vitalicio había una escuela
de náutica
donde se podía aprender, con práctica y todo, a
conducir un velero. Que pel......!. Eran como dos lugares estancos
dentro de
un solo club, náutica y los otros, y yo estaba entre los
otros, no lo podía creer!.
...........Y me anoté e
hice el Curso de Timonel y me enamoré del
H19: "con esto sería feliz", me decia. Y me
enteré cuanto
valía un velero, no era para ricos! Hubo épocas
en las que tuve buenos trabajos y hubiera sido un buen momento.
Hice
el Curso de Patrón y disfruté del compás,
de las reglas paralelas y los ángulos, los rumbos y todos
los cálculos y estimas que debí realizar, pero
todavía
no tenía velero.
Navegué algunas veces en un Chacal 7,50 de un amigo de un
amigo. A los 57 me robaron un coche de la puerta de mi casa, con
el seguro
y hasta el último ahorro compramos uno más lindo,
Un 0 Km, diesel; desde la adolescencia que no llegaba a fin de
mes con
cinco pesos para ir los últimos días del mes al
trabajo.
A los 11 meses y días, ya con 58, dos con pistolas
nos llevan con mi señora y mi hijo de 6 años y
nos largan a 20 cuadras de casa. Unos caballeros!. "Lamento
que el nene tenga que pasar por esto"......., me devolvieron
20 pesos para que nos tomaramos un remís....."para
que el nene no pase frío". "Necesitamos
el auto para salir de aquí, quédense tranquilos,
no les va a pasar nada"........realmente Duques.
Decidimos
que para tener un poco más de seguridad es mejor tener
un auto viejo. Me sobró algo de plata. Y mi señora,
que había navegado sólo en la colectiva, me hizo
pata, con la condición que ella participara en la elección.
Rechazó todo
lo que veíamos hasta que llegó a un Alpha 25.........
Y dijo: "este!, porque vos sos muy alto y además
tiene que tener baño".
Y tengo un velero!. Y es como
volar!. Y mi hijo de 7 pregunta por la escuela de Optimist. ¿Qué más
puedo pedir? Copiando a Whitman diría; a los 59 años,
pleno de salud, comienzo, y espero no detenerme hasta la muerte.