(por Guillermo Montenegro, del Georgina)
Cuando conocimos a Georgina fue amor a primera vista, no se si fueron sus curvas o su espíritu indomable lo que me cautivó.
Digo conocimos porque ese día yo estaba acompañado por mi esposa, quien también quedo deslumbrada por Georgina, por su carisma y su calidez interior.

Durante el primer verano compartimos los tres gratos momentos en el Lago, pero cuando el invierno se hizo sentir paulatinamente mi esposa dejó de acompañarme y eramos solo Georgina y yo quienes disfrutabamos del Lago.
Horas de navegación en Carlos Paz, nos fueron uniendo, empezamos a comprendernos el uno al otro, sin vacilar se dio cuenta de mi espíritu regatero y siempre me acompaño en mis nuevas aventuras.

Muchos amigos nos acompañaron en las primeras regatas, Jorge & Jorge, Sergio, Guillermo, todos quedaban impactados por Georgina y caían rendidos por su encanto, todos decían, es un placer navegar con Georgina nos transmite seguridad y confianza.
Pero los resultados no llegaban, regata tras regata no podiamos ganar, Georgina quería ganar pero yo no había comprendido sus secretos, a pesar de todo perdonaba mis errores.

La semana anterior a las dos últimas regatas tuve un sueño, mi querida abuela quien falleció hace unos años me decía en tono coloquial, esta muy cerca el fruto del amor... La verdad no comprendí ese sueño hasta que corrimos la ante última regata.
Fue una regata increible, una vuelta al Lago, si bien no la ganamos habíamos corrido con Georgina la mejor regata de nuestras vidas, estabamos contentos rumbo a la amarra cuando las palabras de mi abuela cobraron sentido... Estabamos muy cerca de ganar nuestra primera regata !!! Sabíamos que errores habíamos cometido y si eramos capaces de corregirlos se nos podía dar.

Llegó la última regata del semestre y por primera vez con Georgina decidimos ser agresivos en la largada recordando aquella premisa de que el barco grande tiene la obligación de ganar la boya de barlovento y así lo hicimos, largamos muy bien y en los primeros minutos estabamos solos, despegados de la flota y primeros...
Que responsabilidad es ir primero en la flota, en ese momento aprendimos algo nuevo, el primero no se puede equivocar, tiene que leer muy bien las rachas y sobre todo tiene que tener muy en claro donde está la boya.

Con Georgina sabíamos que no debíamos equivocarnos, que solo de nosotros dependía la victoria, mi tripulación compuesta por Tito y Rodolfo, dos jovenes nautas estuvo a la altura de las circunstancias sin equivocarse en las maniobras posibilitando que un sueño se hiciera realidad, habiamos cruzado la meta primeros en nuestra categoría !!!
La alegría nos invadió, mis ojos se llenaron de lágrimas que no alcanzaron a brotar, levante la mirada al cielo y le dediqué mi primera victoria a mi querida abuela.
El fruto del amor a la náutica y la estrella de mi abuela en el cielo habían guiado nuestro camino, por ello quiero dar gracias a mi tripulación y a mi velero Georgina un glorioso Alpha 25.
Guillermo Montenegro