7.4.08

El Agresivo en el Rio Negro

(Relato y fotos: Fernando Mendez y amigos)

Nuestro proyecto para el verano del 2008 era navegar el río Negro, queríamos recorrer las aguas cristalinas de ese lugar del Uruguay. Esta travesía la planeamos hacer en conjunto con unos amigos, ellos en el "Malajunta", un Roy 32 digno de envidia; nosotros, como siempre en el "Agresivo", un Alpha 25. Esta asociación daba lugar a bromas y cargadas.


La tripulación del Agresivo estaba compuesta por Fernando, Virginia, Sofía y Nano. Habiendo acondicionado el barco y con provistas suficientes zarpamos de Rosario, Santa Fe, el sábado 5 de enero de 2008 a las 10:15 hs con viento S-SE leve.

Navegando en ceñida, lo que implicaba realizar bordes y más bordes, decidimos pernoctar en el Club de Villa Constitución a sólo 60 Km., comer un rico asado y esperar hasta el otro día para continuar.



Domingo 6 realizamos la pierna Villa - San Pedro viento del E, lo que permitió una travesía confortable a toda vela, eso sí, con mucho calor (40 º). Esto motivó inmersiones constantes en el río por parte de la tripulación.



El Club de San Pedro es muy cómodo y cuenta con playa, bar, baños, combustible y parrilleros. El calor seguía, por lo tanto decidimos quedarnos 2 días más. El martes a las 4:20 hs levantamos ancla rumbo a Nueva Palmira, sin viento y mucho calor, esto obligaba a reponer hielo y nafta en un parador sobre el Guazú en Zárate. A las 18 hs estábamos llegando a Nueva Palmira, divisando claramente el punto donde se encuentran los ríos Paraná y Uruguay.

La dársena Higueritas (puerto Nueva Palmira) es un lugar reparado con mucha arboleda y cuenta con baños, electricidad, agua y los Biguá, pájaros negros que bautizan a los navegantes y a sus barcos con sus excreciones.


Como es costumbre, siempre nos cruzamos con algún Alpha 25, en esta ocasión fueron dos, Pura Pinta y Alone.

En la playa que está ubicada un poco más al norte es el lugar donde se intercambiaban presos políticos entre Argentina y Uruguay durante la dictadura militar. Por fin llueve, la temperatura y los mosquitos nos dan una tregua para descansar.


Nuestros hijos regresan en la lancha que los dejará en el Tigre, un viaje de sólo 3 hs por riachos y un paisaje atractivo, por lo que quedamos desde ese momento las dos parejas solas en sus respectivos barcos.

El domingo 13 zarpamos de N. Palmira hacia Soriano a las 7:15 hs. Si bien el tramo por el río Uruguay es fácil, no hay que descuidase, es importante seguir el boyado ya que en ciertos lugares hay poca profundidad y por lo tanto peligro de encallarse. Como es habitual el viento es E – NE todo de proa y con buena intensidad, lo que obligaba en las partes más anchas del río donde el viento entraba más fuerte, tomar rizos.


Después de navegar escorados por 8 hs llegamos al Yaguari. Este es el riacho que nos une al río Negro. No se puede entrar por la desembocadura del río Negro ya que su delta es muy playo y lleno de bancos de arena. En la jerga marinera se lo llama boca falsa.

A medida que nos acercábamos el agua se hacá más transparente por partes, poco profundo, pero hay muy buena señalización con unos boyarines que marcan la canaleta. Una vez entrados al río Negro viramos a babor y a poco de navegar llegamos al muelle de Soriano. Éste es de madera, muy firme, de unos 200 mts. Sólo hay agua y luz en la punta del mismo, no posee instalaciones sanitarias.


Lo llamativo del pueblo, además de sus callecitas de tierra, es que es uno de los más antiguos del Uruguay, con la visita obligada a la casa de las máscaras y las comidas regionales de Richard.


Después de consultar a Prefectura las condiciones del río (nos aseguraron un calado de 2 mts) partimos a Mercedes. Las aguas son más transparentes con muchas playas de arena y lugares muy bonitos para parar, veíamos numerosos veleros y cruceros que se quedaban a pasar la noche acompañados de mosquitos y tábanos los días de mucho calor.


Por desviarnos de la línea de los boyarines encallamos 2 veces con fondo de arena y la corriente en contra no cuesta nada salir de esta situación rápidamente.
Un peligro mayor son las escolleras sumergidas que hay que sortear llegando a Mercedes; cuando pasamos por el banco Barrientos el ecosonda del Malajunta sondeó 1.80m, éste fue el de menor calado durante todo el trayecto.


El barómetro empezó a bajar y el cielo a oscurecerse, pronóstico de lluvia, cayendo algunas gotas. Pedimos amarra en el club Remeros de Mercedes y para nuestra sorpresa nos niegan dicha amarra aduciendo que la comisión directiva de dicho club no permite más amarrar en su muelle. Por fortuna la buena voluntad de una draga nos permite abarloar a los dos barcos y así pasamos el Pamperito que sopló casi toda la noche.

El club nos permitía el uso de los baños luego de pagar una módica suma por persona
Luego de dejar asentadas nuestras quejas al Sr. Pte. Daniel Mela por no permitirnos amarrar vemos que sí lo permiten a 3 veleros que tampoco pertenecían a la dotación de ese club.

Mercedes mas allá de este hecho lamentable, es una ciudad muy bella, donde cabe destacar que en el año 1959 hubo una inundación que llegó a los 8 mts. tapando parcialmente el club y la Av. costanera. Tiene una intensa vida cultural y por las noches escuchábamos los ensayos de tambores para la llamada que se hacía en febrero por el carnaval.


Al decidir el regreso nos encontramos con 50 cm. más de agua debido a que abren 3 veces por semana una represa que está más arriba. Esto nos garantizó un regreso sin preocupaciones.

El retorno a nuestra ciudad junto al Malajunta será motivo de otro relato.